Nadie busque su propia calidad de vida pensando como pensaba aquella élite bárbara, irracional, bestia.
Como una copa del cristal más fino
se corresponde a un delicado vino
así el cerebro humano se corresponde
con el pensar más delicado, fino,
que no con el ideario irracional, bárbaro
que las religiones meten y han metido.
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