lunes, 28 de marzo de 2016

El Incesto En La Entronizada Élite Bárbara, Primaria. .

La corte, la élite bárbara y las variadas consecuencias en unos y otros cerebros de su sucesivo incesto y endogamía.
¿ Hijos del continuado incesto y  endogamia cómo estarían sus sesos para poder procesar y el resultado el proceso ?
Y
Los hijos de las esclavas no heredaban el puesto ! Pero de hacerlo les eran inculcadas sus ideas, las ideas de esos sus cerebros eran la crianza que mamaban !
Y
Si me inculcan como verdades absolutas desde niña las ideas, la forma de pensar de unos tatarabuelos que por tener los cerebros como una chicharra tenían ideas de perra gorda, las mías serán de perra gorda.

Era parte el clero.

Los Borja o Borgia de Casa de Borbón-Busset[editar]


Escudo de armas de César Borgia duque de Valentinois
En 1507 muere César Borgia en Navarra, hijo del papa Alejandro VI (


CÁDIZDIRECTO.- Los enlaces matrimoniales entre miembros de la misma familia fue la causa que Casas familias reales vieran acabado su liderazgo y gobierno. Así ocurrió con el caso de los Austrias y, ahora, dos genetistas estudian los efectos en los Borbones.
Don Juan Carlos y doña Sofía tiene un parentesco familiar, son primos lejanos, igualmente su tatarabuela fue la reina Victoria de Gran Bretaña, al igual que lo fue de la actual Inglaterra, Isabel II, y de su marido, el duque de Edimburgo.
Si seguimos revisando el árbol genealógico de la familia real notaremos como los abuelos paternos del rey eran don Juan de Borbón y María de las Mercedes de Borbón y Orleáns, primos hermanos. Así entre los Borbones se produjo ese lazo sanguíneo tan “peligroso” para los genetistas.
Gonzalo Álvarez Jurado y Francisco Ceballos, de la Universidad de Santiago, se han propuesto descubrir el grado endogámico de los reyes españoles “de toda la población del mundo, el 10% lo forman personas que han tenido hijos con sus hermanos más sus descendientes”, afirme catedrático de genética Álvarez Jurado.
Un ejemplo de problemática originada por la consanguineidad se da en poblaciones de África y Asia a nivel de salud.
En el caso del rey Felipe VI cabría destacar que Don Juan Carlos es hijo de primos hermanos y doña Sofía también es su pariente.
En otras sociedades, como la egipcia, era habitual la endogamia, así como en monarquías del medievo. El caso más común y estudiado es el de la Casa de Austria en la que había parentescos cruzados endogámicos.
Álvarez proseguía diciendo sobre su estudio que “en la Edad Moderna los efectos ambientales de príncipes y reyes son los mismos, marcados básicamente por la vida en palacio, y el acceso a los datos genealógicos es casi completo, por lo que se pueden trazar decenas de generaciones. Por eso se nos ocurrió que era el terreno perfecto para estudiar el caso”, y es que pocos genetistas se han detenido a estudiar los casos de consanguineidad en familias reales.
Un ejemplo de todo ello es el caso de Carlos II “El Hechizado”, perteneciente a los Austrias, y que arrastró dolencias varias que iban desde ser excesivamente enfermizo hasta padecer de infertilidad. Era hijo de Felipe IV que se casó con su sobrina, Mariana de Austria a la sazón madre y prima del malogrado rey. Sobre éste rey decía: “La consanguinidad de Carlos II era del orden del 25%, similar al que tendría un hijo entre hermanos, lo que significa la cuarta parte de su genoma tiene una sección idéntica en un cromosoma y en el homólogo. Si en esa secuencia hay una mutación recesiva, estás fastidiado. Yo desde luego no me casaría con mi prima”.
En el caso de Felipe VI su matrimonio con la reina doña Letizia hace que la princesa de Asturias vea reforzada y depurada su genética.
Volviendo con Carlos II, los catedráticos Álvarez y Ceballos y una eventual prueba de ADN, decían: “es algo que tenemos en cartera, acceder a la secuencia genética completa de Carlos II. Es muy complicado, pero es una meta a medio plazo” y explicarían una serie de enfermedades que arrastraba debido a las mutaciones genéticas, a la “pobreza sanguínea”. Carlos II tenía una consanguinidad del 25%.
Todo ello se ve reflejado en la tasa de mortalidad infantil de los Austrias: “Analizamos la mortalidad infantil en los descendientes de cada rey hasta los 10 años y observamos una relación directa entre el coeficiente de consanguinidad y la tasa de mortalidad” y a que “en la época en que los Austria reinaban en España, la endogamia borbónica era alta, pero no tanto. Y cuando accedieron al trono se moderó más”.
Con respecto a los padres de nuestro rey Felipe VI decía Álvarez: “Tanto Juan Carlos como Sofía tienen obligatoriamente niveles de consanguinidad, pero no como en los siglos XVI o XVII”, sin querer anticipar porcentajes.
Lo que sí parece un acierto es el matrimonio del rey con una plebeya que ha garantizado disminuir el porcentaje de consanguineidad en sus hijos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario