viernes, 6 de noviembre de 2015

Un Ungüento Llamado Dios Cariño

Cariño, aceite de oliva
Es jarabe para el alma,
es ungüento sanador;
es la sensación de brazos
que con ternura te arropan
haciendo evadirse el miedo,
es dar, generosidad,
y entregarse a los demás
para ser siempre el deseado recuerdo;
recuerdo que no se olvida, perdura,
pues nadie olvidarlo quiere
que deseamos revivirlo;
es la cordura constante
y es la cordura en el duelo
por ser generosidad
que no se aferra a los muertos
ni agarra a la propia vida
a la hora de la partida;
es el sentir desprendido
a aquello que otros valoran;
es el respeto a uno mismo
y demás sagrados cuerpos
y al cuerpo que un mismo lecho
sin perder a uno el respeto;
respeto a los sacros cuerpos;
es la sublime belleza
en la palabra y el hecho;
es la hermosura sublime
por ser el humilde amor;
sencillo como una silvestre flor
que de ser flor vanidosa;
no adorna por orgullosa
de ser natura enjoyada,
por saberse acicalada
como lo es toda natura,
lo es toda natural obra;
es el amor humano, racional,
 civilizado, noble;
sentir con conocimiento,
conocer que con el trato
ritual, delicado, sensual
 despierta este sentimiento,
este amor que es necesario;
el más sabio sentimiento
por viejo, sentir arcano;
es un moldear artesanal
con paciencia, suavidad
el amor, los sentimientos
pasados en que cariño te dieron
 y sentimientos ajenos a los dándote das;
gratitud a quienes dieron inolvidable cariño,
te llenaron de cariño, tanto que has de vaciar






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